Renacimiento y Surrealismo, La Obra De Fernando Botero

Latinoamérica se ha caracterizado por ser semillero de artistas reconocidos a nivel internacional, tal es el caso de Fernando Botero, quien es considerado como el artista latinoamericano vivo más cotizado actualmente. Ícono del arte por su característico e inconfundible estilo, su obra es reconocida por personas de todo el mundo por igual.

Fernando Botero nació en Medellín, Colombia en el año de 1932. Cuando terminó sus estudios primarios y gracias a una beca, comenzó a estudiar en un colegio de Jesuitas; recibió las primeras influencias de muralistas mexicanos como Diego Rivera, Siqueiros y Orozco y de sus recuerdos infantiles de imágenes religiosas policromadas de los retablos del barroco colonial.

En 1951, se traslada a Bogotá, donde entra en contacto con la vanguardia artística colombiana y tiene la oportunidad de ser partícipe en conversaciones sobre el nuevo arte abstracto y los pintores de la revolución. Viaja a Europa, al año siguiente para matricularse en la Academia de San Fernando en Madrid, al tiempo que asiste al Museo del Prado donde estudia y copia la obra de Diego Velázquez y Francisco de Goya. Entre 1953 y 1955 viajó a Francia e Italia, donde estudió Pintura al Fresco en la Academia San Marcos de Florencia, descubriendo la pintura del quattrocento. En los museos de Roma, Florencia, Venecia, Siena y Ravena entró en contacto con el arte del Renacimiento italiano e hizo un estudio profundo del arte del siglo XIV, pilar de su pintura; aprendió sobre los valores táctiles y la representación de los volúmenes; hizo un recorrido para conocer los frescos más importantes de Italia y se dedicó al estudio de sus técnicas. Se apropió de la plasticidad que le transmitían grandes maestros como  Piero della Francesca, Paolo, Ingres, Giotto y Masaccio.

En 1955 regresó a Bogotá, donde permaneció un año y realizó su primera Exposición en la Galería de Leo Matiz; su obra de este momento refleja la influencia de Gauguin y de los períodos rosa y azul de Pablo Picasso. En el año de 1956 comienza a radicar en México, donde se interesa por el arte Precolombino y por el trabajo de los Surrealistas Mexicanos, a quienes consideraba como esencia de lo Latinoamericano. Es aquí donde Botero descubre la posibilidad de aumentar el volumen de las formas. Lo cual dará como resultado la proporción “Boteriana” que desarrollará en toda su obra.

Durante la década de los 60´s se dedica a exponer en varias ciudades del mundo y se instala por intervalos en Colombia, Estados Unidos o Europa. Las exposiciones continúan, pero a pesar de viajar por todo el mundo no se desliga de su patria y procura participar de alguna manera, ya sea en exposiciones individuales o colectivas, de la vida artística colombiana. En 1970 Botero ingresó a la Galería Marlborough, la más grande y prestigiosa del mundo y con las exposiciones realizadas allí adquirió fama universal; tres años después fija su residencia definitivamente en París donde comienza su producción escultórica de figuras y animales de tamaños muy grandes y desproporcionados realizados en bronce, mármol y resina fundida, las cuales pesan entre 500 y 1.000 kilos.

En el año de 1990 comienzan las grandes retrospectivas en Munich, Bremen, Frankfurt y Madrid, luego se suman a los homenajes Florencia, Roma y Viena. En 1992, Jacques Chirac, alcalde de la cuna del arte mundial quiso devolverle a los Campos Eliseos la exclusividad y el prestigio de otros tiempos y pensó que la mejor forma de hacerlo era realizando una exposición del artista más importante del planeta; la elección recayó en Fernando Botero ya que Chirac sabía bien que un hecho como éste haría que los ojos del mundo se volcaran sobre París, como en efecto sucedió. A París le siguieron Belvedere, en Florencia, y el espacio entre la Plaza de Cibeles y Colón en Madrid.

Actualmente Botero trabaja en varios sitios del mundo: En su apartamento de París, pinta los óleos grandes; en su casa de Piedrasanta, en Italia pasa el verano en compañía de sus hijos y sus nietos y funde sus esculturas de bronce. En su apartamento de Montecarlo hace los trabajos más pequeños en acuarela, tinta china y sanguina. En su apartamento de Nueva York, sobre Park Avenue, pinta pasteles y acuarelas de gran tamaño. Es uno de los pocos artistas que ha exhibido sus obras en varias de las avenidas y plazas más famosas del mundo y que logró formar su muy personal estilo, en el que la obesidad de sus personajes es la característica primordial. En su obra reciente, Botero ha recurrido temáticamente a la situación política colombiana y mundial; por ejemplo, la serie sobre “Abu Ghraib” está compuesta por 78 cuadros que tratan de representar los horrores de la tortura y de la guerra, relacionada con la invasión de los Estados Unidos a Irak y los sucesos de la Prisión de Abu Ghraib a partir de las declaraciones de las personas allí torturadas.

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