Fallece el último representante de la vanguardia española.

“Estadísticamente, estoy viviendo de propina, pues a partir de los 70 años la esperanza de vida es poca. Miro el reloj porque tengo la impresión de que me va a faltar tiempo para hacer todo lo que quiero hacer”. Antoni Tàpies

El pasado 6 de febrero, uno de los máximos exponentes del Arte Español del siglo XX falleció a los 88 años; Antoni Tàpies fue un renovador fundamental dentro arte y era considerado como el último gran representante de la vanguardia pictórica y escultórica.

Nació en 1923 en Barcelona; su padre fue abogado y su madre venía de una familia de políticos, por lo que toda su infancia se vio marcada por un ambiente liberal. Encontró en el budismo zen la respuesta a su búsqueda de una nueva espiritualidad, la cual se vería reflejada a lo largo de toda su producción artística.

Cuando tenía 18 enfermó de tisis y las altas fiebres le provocaron frecuentes alucinaciones que serían primordiales para el desarrollo de su obra. Comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Barcelona, pero su pasión por el arte fue mayor, así que abandonó los estudios para dedicarse de lleno a su verdadera vocación.

La iniciación de Tàpies en el arte fue a través de dibujos realistas en tinta china, principalmente retratos de familiares y amigos, poco después sus obras se enmarcaron dentro del surrealismo, influenciado por artistas como Joan Miró, Paul Klee y Max Ernst.

En 1948 participó como co-fundador de la revista y del movimiento conocidos como Dau al Set, que estaban influidos por el dadaísmo y el surrealismo. Más tarde comenzó una fase de abstracción geométrica, pasando poco después al informalismo donde se situó dentro de la denominada “pintura matérica”, también conocida como “art brut”, que se caracteriza por utilizar materiales de desecho o de reciclaje, mezclados con los materiales tradicionales del arte (algunos consideran a Tàpies como precursor del arte povera, por el uso de materiales pobres y de desecho). Al mezclar estos materiales sin ponerles algún fijador, las obras se degradaban rápidamente, cosa que Tápies defendía como pérdida de la idea de la eternidad del arte, le gustaba que sus obras reflejaran la sensación del paso del tiempo.

En los años setenta, su obra adquirió un mayor tinte político de oposición al régimen franquista, generalmente con palabras y signos sobre los cuadros; influenciado por el pop-art, comenzó a usar objetos más sólidos en sus obras, como partes de muebles. Toda la obra de Tàpies contiene signos como cruces, lunas, asteriscos, letras, números, figuras geométricas, los cuales tienen un significado concreto relativo al contexto del artista. Su gama de colores fue austera, por lo general solo usó gris, negro, beige y ocre.

Durante su vida conoció a grandes artistas como Joan Miró y Picasso ; fue un hombre de gran cultura, gustaba de leer a Nietzsche y Dostoyevski, uno de sus músicos preferidos fue Wagner;  fue autor también de escenografías e ilustraciones para libros y se dedicó igualmente al cartelismo.

La obra de Tàpies es reconocida a nivel tanto nacional como internacional y ha sido expuesta en los más prestigiosos museos del mundo. A lo largo de su carrera, Tàpies no dejó de recibir numerosos reconocimientos, premios y distinciones, además de ser nombrado doctor honoris causa por diversas universidades. En el 2010, como reconocimiento a su trayectoria artística, el rey Juan Carlos I le otorgó el título de marqués de Tàpies.

Entre sus últimos actos públicos colaboró con José Saramago para defender al grupo pacifista vascoElkarri, en el 2005 y en 2007 cedió una obra para que se vendiesen sus reproducciones a diez euros y así apoyar la campaña contra el cierre de las emisiones de TV3 en Valencia. También en 2007 Tàpies dejó un mensaje en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes que no se abrirá hasta el 2022.

Tàpies logró crear su propio estilo dentro del arte, logró combinar la tradición y la innovación en un estilo que aún siendo abstracto, estaba cargado de simbolismos, lo que dio gran importancia al sustrato material de cada una de sus obras. Su legado más importante es La Fundación Antoni Tàpies, un museo y centro cultural situado en Barcelona que fue creado por el propio artista en 1984 y actualmente cuenta con una de las colecciones más completas de su obra de más de 300 piezas de todos sus períodos artísticos, además de obras de grandes maestros como Francisco de Goya, Zurbarán, Picasso, Joan Miró, Marcel Duchamp, Georges Braque, Hans Arp, Paul Klee, Max Ernst, Vasili Kandinski, Willem de Kooning, entre otros.

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