Presentación del libro: Jazzamoart, “Sólo a fuerza de pintar”

La Galería Oscar Román se complace en invitarles a la presentación del libro: “Sólo a fuerza de pintar” de Jazzamoart.

Sólo a fuerza de pintar es, al menos en el campo editorial, la revisión más exhaustiva de la prolífera trayectoria del artista visual mexicano Jazzamoart. Cerca de 200 piezas reproducidas y más de 30 textos críticos o comentarios de escritores como Raquel Tibol, Teresa del Conde, Jorge Alberto Manrique, Alain Derbez, Carlos Montemayor, Emile Martel, Vicente Leñero, Jorge Juanes, Carlos Blas Galindo, Miguel Ángel Muñoz, Berta Taracena, Avelina Lésper o Luis Rius, nos permiten entender y descubrir mucho de los mundos imaginarios donde Jazzamoart juega a recrear la farándula del jazz, las pasiones y placeres del hombre, obras clásicas del arte europeo y sus muy personales Beboperas, saxofones y máscaras. Al ver sus obras confirmamos lo que él mismo dice: “Pintar es una manifestación de vida, una forma de reinventarme, dialogar conmigo mismo y comunicar emociones; pintar es salvarse, liberarse… es un acto de inteligencia y purificación. Sólo a fuerza de pintar deja uno de ser un pintor a fuerza”.

 

 Raquel Tibol, admirada amiga y maestra.

En el libro “Sólo a fuerza de pintar”  hay un texto de ella, aquí un fragmento del mismo:

Celebraciones de Jazzamoart

Tras la revisión, Jazzamoart reafirma como atributos evidentes de su quehacer plástico: la intensificación del efecto, el compromiso sentimental con el artificio para liberar más energía que subjetividad con el fin de sacudir el ojo del espectador, la imprescindible presencia visual del sonido disonante y el estremecimiento dionisiaco de la embriaguez. Estos son los combustibles para encender el impulso creativo.

Jazzamoart goza pintando y esculpiendo y se prodiga, pero sus relámpagos visuales no son complacientes, hay una cierta crueldad en su manera de excitar los sentidos del observador. Su bárbara mascarada no brinda consuelos; los resplandores de sus claroscuros y los contornos angulosos de sus figuras parecieran ir hacia la locura o venir de ella de manera acompasada y grotesca.

La fiesta es excitante, en ella lúdicamente se construye y desconstruye; el pulso se agita. Caen barreras, se sueltan las riendas. El arte es concebido como una concentración de emociones. ¿Es Jazzamoart un neorromántico o un expresionista? Su obra de hoy ejemplifica hasta que punto puede haber resabios de la estética romántica en el expresionismo.

Novedad en la obra reciente de Jazzamoart son los cuadros de baja intensidad cromática, donde grises, ocres y blancos se confunden en pro de la monocromía. Estos cuadros son semejantes en composición y dibujo a los de color vigoroso y no es menor su fuerza. Esto permite constatar que su dramática visual no descansa en la resonancia cromática sino en los otros factores. Si el cambio no se hubiera dado en el color sino en la forma el resultado sería radicalmente diferente. El ruido está construido.

Raquel Tibol

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