MASIN: un espacio para el arte en Sinaloa

 

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El  MASIN surge en 1991 y su sede es un edificio construido en 1837 que en sus inicios fue una casa consistorial (morada del obispo y altos clérigos); después fue residencia oficial y Palacio de los Poderes del Estado. En él se juro el refrendo de la Constitución en 1857. Para 1980 fungió como sede de la policía municipal y ya en 1990 fue restaurado para dar cabida al museo.

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Además de un autorretrato de Diego Rivera, el museo cuenta con obras de Juan Cordero, Roberto Montenegro, José Luis Cuevas, Lilia Carrillo, Francisco Toledo y Pedro Coronel, entre muchos otros. En total el Museo tiene ocho salas de exhibición, una permanente y siete temporales, una biblioteca, una tienda y un auditorio.

Uno de los ejes más importantes para la programación del museo es el de su  colección, con la cual se  realizan tres exposiciones en el año; la primera muestra obras que han regresado después de su restauración por especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, la segunda muestra reúne las obras que tienen relación con la Escuela Mexicana de Pintura para culminar el año con una tercera muestra en la que se exhiben las obras relacionadas con la generación de la Ruptura.

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 Este lugar cuenta con uno de los principales acervos plásticos del noroeste de México. En el podemos encontrar más de 400 piezas entre las que destacan la colección de la Escuela Mexicana de Pintura, la cual va desde fines del siglo XIX hasta nuestros días.

Actualmente, la colección del MASIN cuenta con un inventario en registro digital, esto significa que se ha hecho un registro fotográfico en alta definición y creado una base de datos que permite acceder al expediente de cada obra, compuesto por su ficha técnica, procedencia e imagen para verificación y consulta.

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 El Museo de Arte de Sinaloa contribuye a formar una sociedad más reflexiva, atrayendo su atención hacia el arte y la cultura contemporánea.; su propósito es convertirse en un espacio de interacción entre los sinaloenses y el arte por medio de la conservación, investigación y difusión de su colección,  complementadas con una gran diversidad de actividades como conciertos, talleres, conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros y visitas guiadas.

En el MASIN los niños de Sinaloa viven sus primeros encuentros con el arte y la cultura; la atención a niños y jóvenes con capacidades diferentes, ha sido un segmento de especial interés. El museo cuenta con un programa llamado Integrarte, el cual fue desarrollado con la asesoría del Centro de Ciencias de Sinaloaque contempla la integración de jóvenes canalizados por el Centro de Atención Múltiple #24, mismo que se encarga de capacitar e integrar laboralmente en ambientes reales a personas con discapacidad contando con el apoyo de los padres de familia, empresarios e instancias gubernamentales correspondientes.

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 A la par de la apertura del MASIN en 1991, la Sociedad de Amigos del MASIN A. C., surge como un organismo autónomo, que tiene como fin contribuir en el seguimiento de los objetivos que se fija el museo. Por veinte años, esta sociedad ha visto por el bienestar del museo gestionando los apoyos y contribuciones de la sociedad civil, como son las donaciones de particulares y la iniciativa privada; también ha colaborado en la realización las subastas anuales que tienen como principal y único fin, la recaudación de fondos para las actividades con las que la Sociedad contribuye al quehacer del Museo.

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 El MASIN se encuentra ubicado en Rafael Buelna esq. Ruperto L. Paliza, Centro Histórico de Culiacán. Si viven o están de visita en Sinaloa, no duden en asistir a este espacio. Para los que nos encontramos un poco lejos, podemos estar al tanto de las actividades que realiza por medio de su página oficial http://www.masin.com.mx/

 

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Las surrealistas llegan a México

A principios de este año, les comenté que el LACMA (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles) inauguró, en conjunto con el Museo de Arte Moderno de nuestra ciudad (MAM) la exposición: ‘In Wonderland: The Surrealist Adventures of Women Artists in Mexico and the United States’ la cual nos mostró la primera revisión internacional hecha sobre mujeres surrealistas que vivieron y desarrollaron su carrera artística en estos dos países. Más tarde, esta misma muestra se presentó con un rotundo éxito en el Musée national des beaux-arts du Québec

Ahora es el MAM, quien inaugura en sus instalaciones esta maravillosa exposición que desde el pasado 4 de Octubre y hasta el 13 de Enero del próximo año nos presenta una selección de 132 piezas que nos muestran un retrato íntimo sobre el surrealismo creado por las mujeres en el exilio; la muestra se compone de pinturas, grabados, acuarelas y fotografías, de las cuales 65 nunca habían sido expuestas en México.

Ésta exposición es la primera dedicada a las mujeres surrealistas en México y en los Estados Unidos. El surrealismo, una de las estéticas de vanguardia más influyentes del siglo XX, se ha definido como un movimiento de artistas masculinos con sede en Francia. Sin embargo, una década después de su formación, ya había echado raíces fuera de Europa. Norteamérica era un foro lógico por la gran influencia que ahí tenían los ideales de libertad e igualdad de género y las mujeres desempeñaron un papel importante en el surrealismo desde sus inicios. Los surrealistas exaltaban los sueños y el inconsciente como fuentes de creatividad, al mismo tiempo que propugnaban la destrucción de instituciones que consideraban estériles y burguesas, como la iglesia, la familia.

 André Breton y los surrealistas, concebían a las mujeres como musas que inspiraban sus obras. Sin embargo, las 43 artistas representadas aquí demuestran que las mujeres eran creadoras independientes, tan audaces, imaginativas e innovadoras como los hombres. Las mujeres adoptaron una postura más personal y con frecuencia utilizaban su obra como medio de exploración psicológica y espiritual, de catarsis, que las liberaba de los límites de las sociedades patriarcales y de sus propias tragedias personales. En última instancia, el surrealismo otorgó poder a las mujeres y estimuló el surgimiento del movimiento feminista.

La propuesta curatorial, resultado de cinco años de investigación, muestra los procesos transculturales que posibilitaron la creación de piezas artísticas en el continente americano con intencionalidades y características afines al surrealismo a través de diez núcleos temáticos: la influencia en estas artistas del imaginario que articula el famoso relato de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas; identidades: retratos; cuerpos y fetiches; la mujer creativa; romance y ámbito doméstico; juegos e innovaciones técnicas; territorio, culturas indígenas y mitos; abstracción; política y feminismo.

 Desde finales de la década de 1920 –fecha en que Rosa Rolanda produce sus primeros fotogramas surrealistas– a 1968, cuando Yayoi Kusama presenta su happening Alice in Wonderland en el Central Park de la ciudad de Nueva York, las artistas y los trabajos aquí presentados, son significativos por sus exploraciones en torno a sus experiencias personales y su vinculación con lo real.

La exposición, ahora en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, concreta un proyecto de colaboración internacional de gran alcance entre este museo y el Los Angeles County Museum of Art, (LACMA), que fue sede inicial de la muestra.

Les recomiendo mucho visitar esta muestra, en la que la galería Oscar Román, participa con una pieza de Jaqueline Lamba, es una oportunidad única ya que podemos ver algunas de las obras más importantes de estas mujeres artistas en un solo espacio, bajo una magnífica curaduría de Ilene Fort y Teresa Arcq.